viernes, diciembre 01, 2006

Pequeños recortes de pensamiento. Por Miguel A. Rodríguez Conde

Un amigo ha querido brindarme un pedazo de sí mismo. Espero que lo disfruten.





Tuve un profesor en la carrera que gustaba de discutirlo todo, era un inconformista, alguien que no esta cómodo con una única explicación, y que era capaz de rizar el rizo para llevar la teoría hasta su mas extraña consecuencia lógica. Presumía de ser un buen bebedor de vino, y se le veía mujeriego o, por lo menos, que gustaba de rodearse de seres humanos del sexo opuesto. Decía que la frase “Aquellos pueblos que olvidan su historia estaban condenados a repetirla” no podía hacerse realidad jamás o, por lo menos, en sus presupuestos sustanciales o materiales.


Me explico: nunca va a volver a repetirse un 1936, o va a volver a nacer un Manuel Azaña. Pueden darse similares causas que deriven en similares efectos, pero jamás éstos y aquellas van a ser idénticos. Un pueblo que olvida su historia sólo acaba sumido en al ignorancia, sólo acaba destruido por su propia hipocresía.

Es algo que podemos ver contínuamente paseando por las calles de cualquier capital española, o más concretamente de Madrid, dónde yo me hallo y dónde vivo el día a día. Gente que pelea por un tiempo pasado que consideran mejor, y gente que censura sin escrúpulos amparándose en la libertad de expresión. Todo ha cambiado, el mayo del 68 se ha diluido definitivamente y cada uno va a su aire sin importar a quién deje atrás o a quién este pisando por subir. Ya nadie esta unido y todo lo que se escucha son voces discordantes en una pugna absurda por ver quién alza más el tono. Estudiantes que luchan contra una ley que no conocen y cuyas bases estructurales no se han molestado en entender; aquellos estudiantes que son los primeros en dejar el aula por una buena “birra” o el calor de un admirable “canuto” de marihuana cuya grandiosidad va aumentando según éste disminuye al paso de las caladas. Se atreven a cuestionar a aquellos que lucharon por darles la libertad que ahora disfrutan, olvidando un pasado de lucha, olvidando un pasado de sufrimiento.

No, la historia no puede repetirse, no creo que esto sea un movimiento cíclico, ni tampoco que el mundo acabase tras la caída de la URSS y la victoria del imparable capitalismo. Pero lo que sí esta claro es que no vamos por el mejor camino para todos, y menos si en vez de disfrutar nuestras vidas paseando, hablando o, simplemente, tomando un café en compañía de uno mismo o de otros, nos encerramos en centros comerciales que procuran un ocio rápido y sencillo. Lugares donde uno se pierde y pierde la noción del tiempo, lugares que ayudan a los de arriba a tenernos mas controlados y a jugar más con nosotros, lugares que nos liberan para esclavizarnos.

Me gusta el pasado: me ayuda a comprender el presente, pero me desconcierta porque aún no he encontrado el momento en que nos equivocamos. No sé si alguna vez lo encontraré, porque ya me ha vencido la cruda realidad, pero si consigo levantarme algún día juro que seguiré buscando. Lucharé, a través de los libros y de incansables clases por recordar a aquellos que cayeron por construir un mundo que quizás no imaginaban así o, por lo menos, eso quiere creer mi idealismo.

Reflexionad, ¿creéis que hoy alguien defendería su libertad aún a riesgo de ser aplastado por las ruedas de un tanque de combate imparable en su avance?

Miguel Ángel Rodríguez Conde


Licenciado en Historia

1 comentario:

Alberto Arocha dijo...

Me ha conmovido el relato y me ha hecho pensar, me ha hecho recapacitar acerca de la situación que estamos viviendo, de como estamos tan distanciados en los últimos tiempos, de como hemos llegado hasta este punto, de intentar ver el momento en el cual dejamos de estar como estabamos antes.
Son situaciones dificiles de atajar, porque todos tenemos nuestras cosas y no tenemos tiempo o no sabemos encontrarlo para estar con la gente que siempre ha estado ahí.
En este momento de mi vida, se me han abierto múltiples frentes, y controlarlos todos es complicado, pero propongo que hagamos balance de lo que hemos aprendido en este tiempo que nos conocemos, de todos esos buenos momentos que hemos vivido juntos.
Me duele que estemos así, tan separados los unos de los otros, como si hubiese tanto tiempo como para no estar juntos más que en ocasiones puntuales, sin tiempo para llamarnos.
Me gustaría que pudiesemos volver a estar como antes, como no hace tanto tiempo que estabamos.

Os propongo volver a ser los de antes, volver a juntarnos.

Os quiero decir, que estamos todos, porque siempre q alguno lo ha necesitado, hemos estado, en mayor o menor medida, pero hemos intentado ayudarnos, así es como debe ser y eso es lo que se ha ido forjando durante tantos años.

Este comentario va dedicado a mi otra familia, mis amigos, que vosotros ya sabéis quienes sois. Soy quien soy por lo que he aprendido de todos vosotros.

Muchas gracias a todos por ser parte de mi vida y de mi familia.

Va por vosotros...